viernes, 3 de noviembre de 2023

434/ Oportunidad extraviada (para algunos)

El teatro no estaba lleno. Quizá, por la mitad… 

     <<Esperando a Godot>> (Samuel Beckett, 1953) no convenció a un público acostumbrado a que se lo den todo hecho. Conjeturo; no sé… No le culpo (al público). Yo lo entiendo (al público). Lo engrosé y, como a todos (o a casi todos), tampoco me satisfizo la obra. El elenco (Atalaya) estuvo sobresaliente. Ni un pero que valga en ese sentido. Un solo fallo detecté: uno de los componentes del elenco equivocó el orden de dos palabras de una frase de su parlamento pero, lo digo en su propio descargo, rectificó inmediatamente y la pifia no pasó a mayores. Denotó oficio. Nadie se percató de lo ocurrido. La ovación final del público fue breve. Demasiado. El público, conjeturo, aplaudió (abúlico) a la obra; no al elenco. Único sentido, éste, que hallo a tan vergonzoso hecho.

     La representación tuvo lugar en el <<Teatro de la Villa>> de San José de La Rinconada, el viernes 27 de octubre, a las 20:00 h. Duró noventa minutos aproximadamente. Noventa  aproximados y fugaces minutos. Repito: el trabajo interpretativo del elenco lo juzgo extraordinario. 

    La traducción del texto original, al parecer, corre a cargo de Ana María Moix. Signo éste de suficiente calidad literaria. Suficiente y necesaria. Destacar, además, el trabajo de Rocío Ponce (<<Maquillaje, peluquería y estilismo>>). 

     El elenco era el siguiente: Jerónimo Arenal, Manuel Asensio, Marga Reyes, Aurora Casado y Tomás de los Reyes. Todos hicieron una labor verdaderamente soberbia. Mi gratitud.

     La palabra <<absurdo>> asustará a muchos. Algo habría que hacer para evitar esto.

     El teatro no estaba lleno. Quizá, por la mitad…

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