jueves, 27 de octubre de 2022

389/ Un deslumbramiento (VI)

<<NO SE PUEDE MIRAR>>


Lean <<La noche de los tiempos>> (Antonio Muñoz Molina. Planeta. Barcelona, 2009) quienes deseen tener nociones fidedignas de la guerra. <<Fidedignas>>: una suposición; el autor no ha estado en ninguna guerra, al menos, que yo sepa. Y, de paso, tomen conciencia del monumental error que supone desencadenar o apoyar una (incluso, justificarla, antes o después: anunciación y estela suelen acarrear tanto dolor como la propia guerra). Hay quien se jacta de objetivo y razona a su favor. Ese la interpretará como hito evolutivo de la humanidad. Yo la juzgo una involución en toda regla, un cortocircuito neuronal, una huida hacia adelante (peor: hacia ninguna parte).

     Goya acertó el clavo concibiendo y pariendo luego la serie <<Los desastres de la guerra>>. Véanla. Un personaje de la novela arriba mentada, Moreno Villa, dice al respecto: <<Goya se acercó más que nadie, pero hasta a él le faltaba valor [para dibujar con exactitud los dramas de la guerra]. Me acuerdo muchas veces de ese título que puso en uno de los desastres: “No se puede mirar”. Usted por lo menos ya no tendrá que hacerlo>> (op. cit. Planeta. Barcelona, 2009. Pág., 815).

     Así es: ni usted ni yo tendremos que hacerlo. Pero tanto usted como yo tendríamos que hacerlo. Refiero no mirar hacia otro lado. El derecho a mirar hacia otro lado, con todo, me parece inobjetable e inalienable. ¡Libertad de conciencia, oh témpora, oh mores! No todo quisque posee la misma perspectiva de las cosas. Esto, por suerte. 

     He dicho.

lunes, 17 de octubre de 2022

388/ El ilustre ideologizado

Algo que siempre me ha intrigado es cómo se forja un mito. Yo me cuestiono: ¿Por qué se extenderá a lo largo y ancho del mundo una historia con tintes de ficción, no siempre inverosímil, repetida hasta el hartazgo? ¿Qué induce al hombre a fabricar semejante <<disparate colectivo>>? ¿Inventamos ficciones para sanar? ¿Son las ficciones un mero pasatiempo sin más chicha, ni intríngulis, que la otorgada por la imaginación de quien las inventa? Ignoro la respuesta a tales interrogantes. Estos no podrían responderse con garantías de acierto al centro de la diana sino de tiro errado, y hasta errabundo, me parece.

     Lo cierto es que, de vez en cuando, nos topamos con mitos distantes (pero no distintos) en tiempo y espacio. Una de esas veces es hoy. Pondré en situación al lector de esta bitácora. Abro el libro <<Historia de España contada para escépticos>> de Juan Eslava Galán, el ilustre, y leo en la página 185 (en su nota al pie): <<La princesa [Kristina, hija del rey Hâkon Hâkonsson] murió […]. En 1952 abrieron su tumba […], y apareció “la momia de la princesa bella y hermosa, con su cabellera rubia intacta, como la bella durmiente”. Cada año peregrinan a su tumba turistas noruegos con flores frescas>>.

     Con la inmediatez de un relámpago o de un flash rememoro otro libro, esta vez, de Gabriel García Márquez: <<Del amor y otros demonios>>. Lo leí el año 2013. En él se cuenta la truculenta y bella historia del cuerpo incorrupto de una adolescente. La contraportada reza: <<En 1949 el reportero Gabriel García Márquez cubrió el derribo del antiguo convento de Santa Clara. Durante el vaciado de las criptas funerarias, la sorpresa saltó al destapar la tercera hornacina del altar mayor: se desparramó una cabellera de color cobre, de veintidós metros y once centímetros de largo, perteneciente a una niña. “Mi abuela me contaba de niño la leyenda de una marquesita de doce años cuya cabellera le arrastraba como una cola de novia, que había muerto de mal de rabia por el mordisco de un perro, y era venerada en los pueblos del Caribe por sus muchos milagros. La idea de que esa tumba pudiera ser la suya fue mi noticia de aquel día y el origen de este libro”>>.  

    Juzgo ambas historias idénticas. Yo las entreveo enredadas en el mismo mito: el del cuerpo incorrupto que viene a comunicarnos no sabemos muy bien qué. Al principio de los tiempos el monarca (como el emperador) era elegido por voluntad divina. Una marquesa (o princesa: caso que consigna Eslava) no quedaría demasiado lejos de ese privilegio. ¿Blanco, pues, y en botella (de vidrio fino. Transparente este)? <<De tratarse de alguien pobre otro gallo del corral de la mitología cantaría>>, parece querer decirnos el Ilustre, tan lógico (¿tan ideológico?) él. ¿Tendrá razón?…  

miércoles, 12 de octubre de 2022

387/ Un deslumbramiento (V)

EL INCONSCIENTE DEL LECTOR


Un ruido flota, alto y lejos, en el cielo de Madrid. <<¡De Madrid al cielo!>>. Un ruido que se asemeja al del viento enloquecido que arrolla con todo dejando a su paso una estela, inconmensurable, de destrucción y muerte. <<No, hombre, no; no se trata de destrucción y muerte sino de algo muy distinto: salvaguarda y libertad>>. El ruido es (sigue siendo, hoja tras hoja, ¡si será por calendarios!) atronador. No decae. No coge <<perla>>. No muestra, al oído fino del pueblo (también del populacho), vacíos. 

     Voces de admiración y jolgorio corroboran la emoción colectiva suscitada un día como hoy: 12 de octubre. Los niños están felices por la constatación del asueto académico y la previsión del juego ya, casi, inminente. No son ellos los únicos que juegan…

     Entretanto, en un contexto puramente novelesco e histórico a la vez (mejor diré: verosímil), el narrador cruel de <<La noche de los tiempos>> (Seix Barral) de Antonio Muñoz Molina enuncia lo siguiente: <<De nuevo la siniestra charlotada española, (…), la interjección cuartelera y el cornetín de órdenes, los desfiles castrenses a ritmo de pasodoble, la mugre eterna de la fiesta nacional>> (op. cit. Barcelona, 2009. Pág., 618).

     Tampoco, creo, conviene olvidar algo crucial: que la libertad de los pueblos hay que lucharla. Y esto alguien, quién lo duda, tiene que hacerlo sin temor a que llueva o ventee...

     Como diría un personaje de ficción con voz atiplada y a todas luces inocente: <<Ni confirmo ni desmiento>>. Yo solo digo lo que digo y, de paso, lo que no digo quedará serigrafiado (conjeturo) en el inconsciente del lector. O no.

miércoles, 5 de octubre de 2022

386/ El ilustre clava el clavo

La supuesta <<tontura>> de los Borbones debería ser cuestión de Estado. No lo sostengo yo. La propia Historia lo deja entrever. Yo quiero pensar que con Urraca (hija de Alfonso VI y madre de Alfonso VII) se planta la semilla que contendría el embrión de la necedad borbónica. Ciertamente la cosa empieza a torcerse con el matrimonio habido entre Juana la Loca y Felipe el Hermoso. En el libro <<Historia de España contada para escépticos>> lo registra Juan Eslava Galán: <<Otro matrimonio que traería cola fue el de las hijas de Alfonso VI, Urraca y Teresa. Las dos se casaron con sendos príncipes de Borgoña, Raimundo y Enrique, y sus hijos fundarán las dinastía de León y Portugal. Con el hijo de Urraca, Alfonso VII, entra en los reyes españoles el prognatismo mandibular de la casa de Borgoña que luego se reforzará, siglos andando, cuando Juana la Loca se case con otro príncipe de aquella casa, Felipe el Hermoso. Aquí comienzan las degeneraciones de la sangre de las casa reales de Austria y de los Borbones, fruto de repetidos enlaces consanguíneos que tantos reyes bobos, tontos y tarados ha dado a la historia de España>> (Planeta. Barcelona, 2021. Págs., 162-163).

     Situémonos, ahora, en las tripas del actual Borbón reinante. En realidad no creo que algo así sea hacedero... Hagamos, no obstante, el esfuerzo. Y bien: no parece que Felipe VI sea tonto; el padre (Juan Carlos I), sí. El padre tuvo la suerte que el listo desea: hizo una bien y esa le sirvió de renta vitalicia. ¡Menuda puntería! Para puntería la del nietísimo (Felipe Juan Froilán de Todos los Santos de Marichalar y Borbón) que se descerrajó un tiro certero en el pie…

     Lo dicho: Felipe VI parece un <<zagal>> avispado. Pero yo no me fiaría de tan benevolente impresión. El <<niño>> sabe idiomas. Sí. El <<niño>> pronuncia mejor que el padre. Sí. El <<niño>> cursó estudios de mayor rango que los del padre. Sí. Pero el <<niño>> es, como el padre, incapaz de desprenderse del papel de marras cuando lee un discurso (probablemente escrito por otro). Y digo yo: podría hacer un breve esfuerzo memorístico, de vez en cuando, para aparentar que sabe lo que dice. Pero no: ¡Pellejo hueco es esa bota! El <<niño>> lee maravillosamente y a ello se consagra cada vez que sube a un estrado para ese exclusivo menester. Lo único que habría que agradecerle al <<niño>>, sin tapujos, es que no arenga a las masas.

     Algo me dice que será cuestión de tiempo (y no de Estado) que Felipe VI acabe cometiendo la falta histórica de los Borbones: una sonada tontería. Esto, si no la ha cometido ya y nosotros andamos en la inopia y nos hemos enterado de la Misa la mitad. Dicen que <<A rey muerto, rey puesto>>. Yo prefiero esta otra expresión: <<A rey puesto, rey depuesto>>, por aquello de la <<tontura>>... No caerá, ay, esa breva.   

martes, 4 de octubre de 2022

385/ El ilustre en su laberinto

El humor de que hace gala Juan Eslava Galán me parece rancio, viejuno, maloliente. Todo él expele un tufillo suspendido a media altura que impide al lector <<moderno>> respirar a gusto. Yo ignoraba semejante agravio lector. Al ilustre jienense lo he frecuentado, varias veces, en entrevista y nunca he vislumbrado su afición al bufoneo intelectual. Cuidado: no digo humor, tal cual, sino <<bufoneo intelectual>>. No es lo mismo. El bufoneo se combate con buen humor. Lo cierto es que el populacho ríe con su vertiente <<Gracita Morales>> a la inversa y algo tergiversada: ni Gracita, sino falta de gracia, ni Morales sino (mejor aún) amorales chanzas. Todo viene a colación del siguiente pasaje: <<Entre los traficantes de “carne femenina” no faltaban los mercaderes desaprensivos que daban gato por liebre vendiendo musulmana libre por esclava cristiana. (…) El cliente, obnubilado por tanta y tan exótica belleza, paga lo que le piden por la diosa rubia (de bote) y se la lleva a casa. Aquí piden ocurrir dos cosas. Si la falsa cristiana queda satisfecha del trato y de las comodidades de su nuevo hogar, “engatusa” a su dueño para que la libere y la despose. En caso contrario, se deja de disimulos, y le advierte en correcto árabe que es musulmana y, por tanto, jurídicamente libre. El estafado comprador no tiene más remedio que dejarla en libertad pierde su dinero>>. (Juan Eslava Galán: <<Historia de España contada para escépticos. Planeta. Barcelona, 2019. Pág., 143-144). El entrecomillado me lo agencio.

     ¡Pobre hombre, <<apaleado>> por tan desaprensiva esclava!

     El lector menos juicioso se preguntará: ¿Y dónde está el problema? Entonces yo le responderé: en el tono de burla volcado, como saco de cemento armado, sobre la mujer. Juanito hace esto sistemática e insistentemente en el libro arriba mentado. No es tanto lo que dice cuanto cómo (y dónde. Y cuándo) lo dice. La coletilla <<rubia de bote>> está tan manida por el uso varonil (y mujeril) indiscriminado que ya resulta cargante recurrir a ella una vez más. Juanito la acomete de mil amores. La expresión <<carne femenina>>, perfectamente plástica, en según qué contexto puede llegar a ser hasta punzante. Juanito eleva el brazo ejecutor que clavará la punta con absoluta determinación. Que la esclava sea la que <<engatuse>> a su dueño deja bastante despejado el tufillo de que más arriba hablaba yo…

     Siempre lo he dicho y lo diré siempre: defiendo la libertad de expresión en todas sus formas y en cualquier circunstancia y contexto que se precie. Ello no me impide exigir (¡ya puestos!) un poco de elegancia a quien mal que bien lanza al espacio-tiempo mensajes verbales de diversa índole. Y, de paso, también un poco de empatía. No creo que esto atente contra la libertad de decir lo que a uno le dé la real y soberana gana sobre el asunto de que se trate. Yo procuro abrazar el Humanismo (no el feminismo, no el machismo, no el juancarlismo…). Valga, ya que de humor hablamos, la anterior humorada. 

     Así pues: ¡<<Vade retro>>, Juanito Eslava! ¡<<Vade retro>>!