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lunes, 20 de mayo de 2013

71/ Afortunada incorruptibilidad

La escultura griega arcaica se postuló gritería de colores. Tal aseveración ha alborotado a más de uno (y de dos): y es que se policromaban los modelados con pigmentos chillones. Da pírrica cuenta del lance Miguel Tarradell en El arte griego y romano

     (Visibilizar con rayos X de fábula <<crisoelenfatinas>> (estatuas de oro y marfil) verde limón causa verdadero pasmo. O, lo que se acogería a delirium tremens, la Atenea de Fidias fucsia). 

     Pregunto: ¿Quién adujo que el arte griego adolece de apocamiento? ¿Y quién que se atavía con tedio al resguardo de una producción artística monocroma? Nefasto médium era ése.

     Conjeturo: la bóveda celeste arropa el corpus incorrupto de una asentada fantasía que a Dios gracias, y a menudo, da en el clavo… 

     ¡Albricias!

miércoles, 3 de octubre de 2012

28/ Estulticia venial

Nietzsche infligió un contundente jalón al mundo. ¿Dónde? En El origen de la tragedia a partir del espíritu de la música. La razón del filósofo irguió, aquí, una de sus vigas maestras: lo apolíneo versus lo dionisiaco. 

     Sosiego y equilibrio alumbraban el ideal del hombre en la Grecia Clásica. Historiadores ilustrados y post-ilustrados cimentaron tal creencia. Nietzsche la atropelló. Arrebata que, posteriormente, cayera en la estulticia. Fue cuando enunció que el hombre es a la contienda lo que la mujer al solaz del contendiente… Lo explicitó en Así habló Zarathustra.

     Una que otra voz apela a que su hermana interpoló y falseó sus escritos. Yo no sé quién fue, a la postre, Friedrich Nietzsche. Sí, que adolecía de hocico… 

     Yo no me avengo con esa apreciación, a todas luces, extemporánea de Friedrich. Hoy, por ella, habría que echarlo a los leones… 

     Si lo que Friedrich quiso decir fue que el hombre es objeto de cualquier batalla… Vale. Pero que la mujer sea objeto de placer (en batallas, conjeturo, de amor) para el hombre… ¿Objeto? No, Friedrich, no. 

     Concluyo (azorado): al más inteligente se le escapa una sandez.