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lunes, 26 de agosto de 2013

81/ Conmovedores poetas...

Poesía y pintura se prestan universos creativos recíprocamente. Juan Ramón Jiménez comenzó siendo pintor. Pablo Picasso y Salvador Dalí devinieron plumas avezadas. Manuel Machado extrajo a los cuadros de Murillo el jugo lírico de sus escenas. De ello da cuenta Pablo del Barco en Las Sevillas de Manuel Machado. Confirámosle la palabra: <<Está Machado (…) próximo a la estética de Murillo, (…) para él el pintor por excelencia (…). Estética de lo superficial, (…) de la luz que ilumina pero (…) no construye (…) >>. 

     Pregunto: ¿Y Velázquez? Responde Del Barco: <<Le asombra, pero no le emociona (…)>>. Igual me ocurre a mí con sendos sevillanos y con el moguereño: me conmueven y asombran. Los otros, sólo me asombran.

martes, 18 de septiembre de 2012

25/ Renombrado cabaré

Montmartre ubica <<Le Chat Noir>>: un parisino y reputado cabaré del siglo XIX. Me allego a él (virtualmente). En el umbral hay una placa con texto sobre musas y alegría que me subyuga un punto. Me obliga a demorarme. 

     La jornada 13 aconteció, ahí, un festejo: la exposición denominada “Autour du Chat Noir” sobre <<Le Chat Noir>>. Claude Debussy y Signac hollaron sus baldosas. Y Willette. Y Mauppassant. Y Verlaine. Y Caran D`Arche. Y Toulouse-Lautrec. Y Erik Satie… 

     Últimos momentos, de Pablo Picasso, pende de uno de sus tabiques. A este figón mudó su coloquio Émile Goudeau. Clericales y hombres de armas tenían vedado el acceso; no, gente selecta: profetas y mendigos. 

     La muestra se clausurará el 13 del mes que viene. Si pudiera pordiosear, aquí, con mi hatillo de diletante a la violeta… Pero no, “Autour du Chat Noir” y Montmartre tendrán que esperar, a pesar de todo. Lo único que no anhelo tener delante (nunca lo anhelaré. O eso creo…) es el cuadro de Picasso. No hay forma de pintar que yo valore menos. No comulgo con la fealdad hecha arte. É cosí. Y bien que no lo siento.