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lunes, 19 de noviembre de 2012

37/ Detonante borgiano (III)

Para Clara, personaje de El informe de Brodie, tradición y novedad no son opuestos. Nada que objetar. Enunciaré algo: cada época, me parece, es una Vanguardia que se solidariza con su predecesora. De ahí la <<Costumbre>>. Parafraseando a Antonio Gaudí: La mejor originalidad consiste en regresar al origen. No como animal herido. Ni como poeta. (Ay, mi querida Laura…). Sino como ánade. 

     Garrapateaste que <<el origen es mirar al vacío, desafiante>>. Cavilo: centrémonos en el presente y convirtámoslo en Vanguardia diferida.

     Yo, Laura, no le rogaría a la vida que no doliese. Yo la agarraría y zamarrearía por la chorrera hasta que me implorase: “¡No me desbarates!”. Solo así lograría, creo, apaciguarme…

viernes, 28 de septiembre de 2012

27/ ¿Horror vacui?

He empezado a descifrar El anzuelo (David Albahari). Novela servia e impoluta. En la página 35 (Debate) se explicita la idea de que para progresar urgimos vacío. Yo agrego: Y para aprender. 

     Pregunto: ¿Y si mi designio es hallarme? Soledad. ¿Y si mi desiderátum pasa por caligrafiar hondos versos? Zozobra. 

     Vaciarme (fabulo): quedarme conmigo sin remilgos sociales. Vaciarme (conjeturo): desdecirme de lo impersonal y, por ello, transferible. Vaciarme (anhelo): padecer para, de seguido, poseer. 

     Resuelvo ya: la vida radica en medrar desplazando reboses. Pero (duda que me surge ahora), ¿quién recoge esos reboses…, quién diantres los recoge…

     

     Ensimismamiento.