jueves, 26 de mayo de 2022

373/ Giulia o la pequeña `superluminova´

O de cómo el corazón de una niña aniquila el bajo tono vital del de un adulto (niño grande) en un pis pas. O de cómo una pequeñita, de cuatro veranos (ella no es invierno), aporta más en menos tiempo que un sinfín de libros de psicología leídos con fruición. O de cómo <<mi>> pequeña Giulia, retoño de Ana y de Luca Toni, acapara la alegría más exultante sin saberlo.

   Dos horas han bastado con <<mi>> pequeña Giulia (y con sus padres), en las inmediaciones de la Torre del Oro de Sevilla, para percatarme de que la felicidad está donde tiene que estar y no en otro lugar cualquiera. Giulia, <<mi>> pequeña Giulia, es la pura felicidad. Y es la alegría desbocada en pos de una mensajería urgente apta, solo, para adultos: <<No pierdan el tiempo en lamentaciones: ábranse a la vida, al mundo, ábranse a los otros>>. Pienso: <<No merece la pena vivir encerrado por miedo a vivir>>. Nada hay más hermoso en el mundo que la risa franca de una pequeña en cuyos ojos vislumbro la grandeza del corazón de su madre, el talante `musical´ de su padre, y la esencia superluminova (brilla en la oscuridad) del eneatipo 7…

     El eneatipo 7 del Eneagrama de la personalidad, de Claudio Naranjo, presenta rasgos ambicionados por muchos: alegría, extroversión, curiosidad intelectual… Así es Giulia. Así, sus abrazos. Así, la niña más bonita del mundo. <<Mi>> pequeña superluminova, hoy y para siempre, me ha dado una lección psicológica de vida propia del mejor terapeuta. Yo lo celebro. Bastaron abrazos y uno que otro beso y una media lengua entre italiana y española y risas por doquier. Por una vez no voy a complacerme en el retrato veraz y verídico de Ana. Por una vez he querido regodearme en su extensión biológica…

     Cito, ahora, al doctor Naranjo con el fin de aclarar el origen del Eneagrama: “(…) Eneagrama–  expresión emblemática de procesos universales que nos llega de una tradición espiritual preservada en Asia Central. Fue a través de Gurdjieff que nos llegaron por primera vez públicamente noticias de este cristianismo esotérico con raíces precristianas babilónicas (una influencia transmitida a través de la espiritualidad iraní) (…)” (El eneagrama de la sociedad: males del mundo, males del alma. Apple Books. Pág., 68). 

     Yo siento a Giulia como si fuera mía, porque siento a Ana (su madre) tan hondamente parte de mí, que lo contrario sería incongruente. Los abrazos (y algún beso apretado) que Giulia me ha prodigado este mayo sevillano se me han quedado adentro del alma (caso de que esta exista). Iba yo con mi preocupación a cuestas y Giulia, de un solo plumazo, me ha descargado del peso mortal del presente bloqueado a nivel psicológico con muestras de un cariño puro y sin mácula. No se me ocurre mejor terapia que esa.

     Giulia tiene algo que agradecer a la vida: sus padres. Ana y Luca le dispensan un trato amoroso, cuidadoso, que a mí nunca dejará de enternecerme. No pocas veces he presenciado en la calle conatos de maltrato infantil (físico y verbal). Una cachetada, una amenaza, no hacen pedagogía. Los niños representan el tesoro que un mago celestial guarda bajo siete llaves para aquellos que tendrán la enorme dicha de traerlos al mundo. Sé que muchos vienen con dificultades inasimilables (yo no sé si inasumibles). Debemos, los responsables de su venida y el resto, cuidarlos y amarlos a todos por encima de todo. Ellos son lo primero. Están por encima de nosotros mismos, de los animales, de las plantas… Nada, ni nadie, podrá suplantar jamás su esencia visible entre videntes (e invidentes). Que ni un solo ciego de amor se atreva a ponerle la mano encima a un niño…

     Que Giulia juegue y ría y sea trasto y pataleé y deje exhausta a su madre no es sino vida que pugna por salir, a borbotones, a un mundo de esencias con el que pocos adultos tienen la facultad de conectar. Y es la vida de la niña, y la niña, esa vida entera en forma de semilla aún por germinar del todo en cuyo curso hace florecer vida en los demás. 

     Tiempo habrá, amico mio Ana, para otras cuestiones.

     Os quiero. 

Aires de Sevilla

24 de mayo de 2022

viernes, 29 de abril de 2022

372/ Con "el asombro de un transeúnte solitario"

Corren tiempos un punto inverosímiles. Tiempos en que la credulidad no encuentra asideros con que ponerse a salvo de mordeduras, rasguños, crueldades a todo trapo y de todo pelaje. Una crisis económica, una pandemia, tambores de guerra que asolan cuanto rincón de la anatomía mundana queda aún vivo y sin conquistar. La mente libre, ay, no se libra. He estado hojeando (también, leyendo) una revista histórica que tenía desechada en una balda de mi librería para darme de bruces con la <<Epopeya de Elcano>>: la primera vuelta al mundo (1519-1522). Ignoro por qué este texto ha inducido en mí una `pila´ de ideas locas y de pensamientos distorsionados, acaso verosímiles, siempre acaparadores de acción subjetiva. Como la de aquí y ahora: la escritura de un post (este) desnortado. La gesta de Elcano, a mi juicio, no quita un ápice de inhumanidad al pensar loco por antonomasia: el expansionismo. Quiere decirse: ¿Hasta qué punto la pretensión de ensanchar un territorio está justificada o fundamentada en algo, digamos, bello? No sé. Y, ¿en algo bueno? Tampoco sé. Y, ¿en algo práctico? Menos aún. 

     Juzgo despreciable engrandecer la crueldad en pos de un supuesto heroísmo patriótico. 

     Otra incertidumbre: ¿Recurrir a juzgar la historia con ojos contextualizados en la época en que sucedieron los hechos, y no en la actual, o todo lo contrario? Y, llegado el caso, ¿no sería tremendamente riesgosa la visión retrospectiva para justificar unos hechos dignos de llanto entonces (y siempre)? ¿Es posible la existencia de una ética libre de modas? 

     Abro paréntesis. Voces malintencionadas dicen que la asignatura `Filosofía´ está siendo, poco a poco, arrinconada en el currículo de Secundaria. Cierro paréntesis. 

     Volviendo al tema de la incertidumbre…

lunes, 14 de marzo de 2022

371/ El "caganer" ilustrado

En variadas ocasiones he afirmado en esta bitácora que el mejor escritor español que aún respira es Fernando Sánchez Dragó. Como lo cortés no quita (ni deja con el fin de arremeterle un buen sopapo) lo valiente, diré ahora que no se puede ser más tonto en el mundo que el crack, Dragó. Y eso que <<hay más tontos que esquinas>> (Herrera dixit). Escribo esto a colación de la columna de tan ilustre incorrecto o <<inmoralista>> o terrible chico de la pluma crispada y un punto ególatra publicada en <<gaceta.es>> con fecha 8 de marzo de 2022 (véase aquí). 

     Últimamente Fernandito, el terrible, se ha caracterizado por apoyar con verdadero fervor de salvapatrias a Vladímir Putin. Pero, ¡tate!, después de lo que aquel denomina <<monumental zapatiesta bicéfala>> (para los no iniciados en <<dragoniano>>: la guerra en Ucrania) no llama niño bonito al ruso. 

     –Quita, quita, no sea que me caigan chuzos de punta del cielo de lo políticamente correcto o de las gentes con casposa ética: mis congéneres. 

     La cagalera de Dragó respondería a un planteamiento sencillo. Este: cómo defender lo indefendible sin perder un ápice de la aureola de chico terrible que tanto le gusta siempre colocarse a modo de corona de espinas tras el cogote humeante y algo escacharrado por tanta pirueta verbal. No se entiende que a estas alturas la caca le llegue a los talones a tan airoso caballero… 

     Quién te ha avisto, Fernandito, y quién te ve. Tu amiguito Putin está pasándose por el forro lo que los demás (¡ay, qué pupita hacen en Twiter, por Buda!) puedan decir de él. El psicópata no conoce el miedo. Tú, por suerte para ti y los tuyos, sí. No vale echar la culpa de tu soberano canguelo al populacho que te fríe el lomo a estocadas cada vez que sueltas una burrada de <<tertuliasno>>, como tú dices, en platós virtuales o reales. Tienes, ya, menos credibilidad que un cheque firmado por Bárcenas.

    Sigue, Fernandito, escribiendo eso que no se puede decir. Yo, lector voraz, lo leeré siempre y escribiré (y diré) cuanto me plazca sobre ello y sobre lo de más allá aquí y en Pekín. Pero, crack, hazme el favor: no seas tan <<cagoncito>>…

jueves, 24 de febrero de 2022

370/ Bañada en oro

Más que mil palabras inútiles, 

vale una sola que otorgue PAZ  (Buda).


Nunca un anónimo me había sugestionado tanto. De ordinario la factura de un texto anónimo no suele ir precedida de una firma de alto vuelo literario. Existen excepciones, incluso, libros enteros. Pero esto es otra cosa. Aquí no hay resonancias antiquísimas ni tono inquisidor ni nada que se le aproxime. Aquí hay actualidad, aquí hay oficio de esteticista y pragmática pluma, aquí hay un escritor (o escritora) detrás que sabe requetebién lo que se hace. Mi enhorabuena a <<Manos Unidas>> por tomarse en serio la literatura y, por ende, el lenguaje. <<Fecundas>>, <<sembradoras>>, <<gratuidad>> son bellos términos que ennoblecen nuestro idioma. Percátese el lector de que la mayúscula (<<Manos>>, <<Esperanza>>, <<Mundo>>, <<Justicia>>, <<Amor>>) otorga quilates a la palabra escrita. Ya no es, esta, palabra de hojalata. Ahora es palabra de oro o, al menos, bañada en oro. Seamos justos con el idioma. Empleémoslo con sabiduría y valiéndonos siempre de una brújula que nunca falla: la belleza.

     El texto (poema) de que hablo es este:        


     ORACIÓN “LA HORA DEL HAMBRE”


     Que seamos, Señor, manos unidas

     en oración y en el don.

     Unidas a tus manos en las del Padre,

     unidas a las alas fecundas del Espíritu,

     unidas a las manos de los pobres.


     Manos del Evangelio,

     sembradoras de vida,

     lámparas de Esperanza,

     vuelos de Paz.


     Unidas a tus Manos solidarias,

     partiendo el Pan de todos.

     Unidas a tus Manos traspasadas

     en las cruces del Mundo.

     Unidas a tus Manos ya gloriosas de Pascua.


     Manos abiertas, sin fronteras,

     hasta donde haya manos.

     Capaces de estrechar el Mundo entero,

     fieles al Tercer Mundo,

     siendo fieles al Reino.


     Tensas en la pasión por la Justicia,

     tiernas en el Amor.


     Manos que dan lo que reciben,

     en la gratuidad multiplicada,

     siempre más manos,

     siempre más unidas.


     Apostilla: La resonancia religiosa del poema arriba copiado es, para mí, secundaria. La dimensión ética, principal.

     Paz para todos los pueblos. 

     Sic erat scriptum.  

lunes, 14 de febrero de 2022

369/ "Desolación de la quimera"

Como animal domado por el látigo, El hombre.

(Luis Cernuda. Desolación de la quimera).


El idealismo no trae nada bueno. Háganme caso: no idealicen nada ni a nadie. Uno de los perjuicios que trae consigo el idealismo es la utopía (y esta, la quimera). Refiero, aquí, la segunda acepción que de esa entrada ofrece el Diccionario de la Lengua Española. A saber: <<Utopía>>: `Representación imaginativa de una sociedad futura de características favorecedoras del bien humano´. Particularizo un poco y digo: El individuo futuro de características favorecedoras del bien humano. Es hora de huir de las generalidades sin demasiados rasguños en rostro y cuerpo. Repito, ahora, el inicio de este post: El idealismo no trae nada bueno. Yo no idolatro. Yo idealizo. Idealizar e idolatrar no son la misma vaina. Precisamente, por idealista, de vez en cuando me he comido la bofetada con la mano abierta de una realidad pura e inamovible. Por ejemplo: Que nadie está a salvo de la incongruencia, del tiro errado, de la imbecilidad. Ni siquiera el más inteligente, acertado, coherente sobre la faz de la Tierra lo está.

     Unos apuntes sobre Stalin...

     Miguel Hernández: <<Ah, compañero Stalin: de un pueblo de mendigos / has hecho un pueblo de hombres que sacuden la frente, / y la cárcel ahuyentan, y prodigan los trigos>>.

     Rafael Alberti: <<Padre y maestro y camarada / quiero llorar, quiero cantar, / que el agua clara me ilumine, / que tu alma clara me ilumine / en esa noche que te vas>>.

     Pablo Neruda: <<Su sencillez y su sabiduría / su estructura de bondadoso pan y de acero inflexible / nos ayuda a ser hombres cada día>>.

     Mis idealizados poetas erraron el tiro...

     Desolación de la quimera, ay.