viernes, 15 de marzo de 2013

61/ Exhortación

La jornada 13 de febrero de 2012 hice un felicísimo hallazgo: Omar-al-Khayyam. Algo aconteció. Murmuró el rapsoda: Amor y veneno, Javier, son semejantes. Yo bostecé. Él prosiguió sin reparar en mi indolencia procaz: Considera <<una mujer de níveos senos de quien guardes>> enamorarte. Y anexó: Ella, ídem, habrá de rehuir enamorarse de ti. Esbocé una holgada sonrisa y me agencié la exhortación. 

     Hoy arribo de nuevo a puerto persa: el de la página 266 (Ed. Planeta) de Gárgoris y Habidis. Habla el bardo y astrónomo barbado: El cielo se muda en <<linterna mágica. El Sol es la llama, el Universo la lámpara y nosotros pobres sombras que vienen y van>>. Cavilo: Así la Vida. Le pregunto al bardo: ¿Y la Muerte? Él calla y se desternilla a lo lejos. Yo examino mi contorno… Ya no evoco a la mujer de níveos senos… Serenamente me basto y sobro conmigo.

martes, 5 de marzo de 2013

60/ Mi hermetismo

Releo por quincuagésima vez: “Me gustas cuando callas porque estás como ausente”. Amén de: “Me gustas cuando callas y estás como distante”. Y a más de: “(…) como quejándote, mariposa en arrullo”. 

     Empleé la magia de este poema para, allende los tiempos, escribir “Eros”. Cavilo: ausente permanece lo distante. Y a un palmo de mí se erige el ensimismamiento. La cuarta cuarteta del poema 15 de los Veinte de amor…, de Neruda, comienza: <<Déjame que te hable también en tu silencio>>. El desgarro se aireó en Zig Zag, num. 985, la jornada quinta del mes de enero del año 1924. Aducía este rótulo: Poesía de mi silencio. Permítaseme, por si alguien se obnubila, que puntualice: Poesía de "mi hermetismo". Subrayado e interrupción incidental, aquí, conllevan alma (la mía). A buena entendedora…

jueves, 28 de febrero de 2013

59/ Nos

Yo transmigro a ti. Releo Soledades y Galerías, de Machado, y "sueño caminos en la tarde". Con Ella sin mí. Conmigo sin Ella. Ambos sin nosotros. Traspongo, mía sobre tuya, la 1ª y 2ª persona del singular. Arribo a la 1ª del plural. Aquí, me aquieto. Yo ponderaba soledades. Hoy, enaltezco colectividades. Hoy, postergo individualidades. Tan honda y caliginosa galería hollaron mis pies. Tú habitaste (Ella habita) el mágico valle de Orfeo. Y yo con Ella. Y Tú conmigo. Y Nos con nosotros.

lunes, 25 de febrero de 2013

58/ Armonía utópica

Refiere un poema (de Juan Ramón): No corras. Ve despacio. Adonde tienes que ir es a ti solo. (Descifrado en Gárgoris y Habidis). Hay, en torno, una glosa: que al perfeccionamiento interior se llega por regresión (¡oh!) y no por progresión. Y se apostilla: eso o la armonía entre conciencia y subconciencia. Tal equilibrio se alcanzaría retrocediendo hasta la Antigüedad. 

     El aliento de Jung, de suyo, enfría el cogote del lector. Al cabo (otra vez ¡oh!) nos luce el mito.

miércoles, 20 de febrero de 2013

57/ De enhoramala

Sostenía Machado que la letra mata. ¿Qué cosa? Evocaciones y vivencias. En Soledades lo declaró. Más concretamente aquí: XLIX Elegía de un madrigal

     Cavilo: Qué tristeza. Y qué desolación. 

     Quienes nos consagramos al oficio de la literatura estaríamos, creo, de enhoramala. Las letras que vomitamos corroerían nuestra memoria. El poeta refiere que un aroma, por ejemplo, revive aquellas anotaciones. Un aroma. Letra mata. Un aroma. 

     Qué injusto oficio el de la literatura. Escribimos para el olvido. Y creemos que lo ejecutado, con el correr del tiempo, deviene trascendente; y que nos indispondríamos si no acometiésemos tal labor. Luego, lo enterramos ad perpetuam. Qué injusto oficio y qué injusta certitud la del literato.