martes, 29 de abril de 2014

140/ De aquellos polvos...

Juzgo Historia universal de la infamia obra menor de Borges. Un compendio de nueve narraciones exiguas pertenecientes a la primera época del bonaerense. O un garbeo por el estilo barroco sin demasiada enjundia literaria que resaltar. El propio autor, refiriéndose al libro de marras, lo enuncia en el prólogo a la edición de 1954: “Patíbulos y piratas lo pueblan y la palabra infamia aturde en el título, pero bajo los tumultos no hay nada”. Me pregunto: ¿Por qué acometer su lectura entonces? La respuesta válida es: porque constituye un ejemplo de cómo Borges logra extraer belleza universal de la particular maldad humana; o cómo del odio deriva la heroicidad; de la heroicidad, el terror; del terror, la perspicacia; de la perspicacia, la aventura; de la aventura, la sangre que se derrama y hiede; de la sangre que se derrama y hiede, el renombre; del renombre, otra vez, el odio; del odio, la religiosidad (pero no al contrario); de la religiosidad, la superstición (pero no al revés); de la superstición, la imaginación (pero nunca a la inversa). Justicia es afirmar que la imaginación tergiversadora de lo real informa toda la obra. La provee de sustancia. La aúpa al pedestal de la grandiosa (más gran Diosa) literatura. La ennoblece, en suma. Solo por eso habría que enfrentar su lectura. Y porque (dicho en sentido positivo) de aquellos polvos vienen estos lodos: toda la ulterior producción literaria de JLB, la cual no es trivial, ni tampoco fútil.

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